
Mucho hablo por aquí de jazz, pero poca atención presto a la música latina que tanto contribuyó para ese género y que, a la vez, tanta influencia recibió del jazz. Cierto es que hoy, oímos a los Valdés (padre e hijo) o a Michel Camilo o a Roberto Fonseca, y pensamos que la mezcla siempre estuvo ahí. Y lo cierto es que no fue así, pero anduvo siempre cerca. Uno de los primeros intérpretes que consiguió crear una big band de música latina con toques de swing fue el nacido cubano y fallecido mexicano, Dámaso Pérez Prado. No en vano, Pérez Prado era conocido por ser un pianista excepcional, considerado uno de los mejores músicos tradicionales cubanos. Su carrera comenzó en la Habana, como pianista de la Sonora Matancera y como pianista solo en Pianobars y clubs de jazz, donde se dejaba llevar por los sonidos del nuevo y deslumbrante bebop que venía de los Estados Unidos.
De todo eso sale un nuevo género, inventado por el talento atronador mezclado con las copas de los bares, el humo de los cigarros, las locas salas de baile de los 50. El mambo, ese género que se liga directamente a la figura de Pérez Prado y que, en pocos años se convierte, en su versión edulcorada en la música de las salas de fiestas de todo el continente americano, llevando a Pérez Prado a la fama y a Hollywood de donde saldrán, entre otras, la escena famosa del strip de "La Dolce Vita" colaboraciones como la que aquí os muestro, con Rosemary Clooney:
El curso de su vida nunca salió ya del mambo, pero pocos pueden decir que inventaron un género musical que, además, puso al mundo entero a bailar. Y aún pudiendo apuntarse el tanto, Pérez Prado, modesto, escribe esta canción, que os ofrezco hoy...
Y he conseguido hacer el post sin el Mambo Nº5 ni el Nº8 ni el Cerezo Rosa... ahí queda eso... HUH!
3 comentários:
Ahhhh!!!!, este me lo reservo para oírlo con tranquilidad!!!!
Ya te veo, bailando por el salón...
A tanto no he llegado, pero poco ha faltado.
Publicar un comentario en la entrada