
Parece que dejamos Buenos Aires en el recuerdo más lejano, pero lo cierto es que sigue siempre vivo, porque siempre recordé Buenos Aires, incluso antes de conocerlo.
Ahora, recién llegado de mi segundo viaje al Japón, tengo un recuerdo sentido por la ciudad porteña de mi único querer. Y, cuando se habla de tango, "a mi no me hablen de Tango", uno no puede dejar pasar por encima o por debajo la figura y la garganta con arena, el mármol de las cuerdas vocales del cantante más elegante y golfo al mismo tiempo, más seco y más caliente, más técnico y rasgado que el mundo del Tango, que es Buenos Aires y el Mundo, recuerda. El polaco, Goyeneche. A Roberto Goyeneche se le oye escupir, jadear, respirar y transpirar a través del micrófono más fiel. Porque el polaco, respiraba, escupía, bebía y transpiraba Tango.
Ahora, recién llegado de mi segundo viaje al Japón, tengo un recuerdo sentido por la ciudad porteña de mi único querer. Y, cuando se habla de tango, "a mi no me hablen de Tango", uno no puede dejar pasar por encima o por debajo la figura y la garganta con arena, el mármol de las cuerdas vocales del cantante más elegante y golfo al mismo tiempo, más seco y más caliente, más técnico y rasgado que el mundo del Tango, que es Buenos Aires y el Mundo, recuerda. El polaco, Goyeneche. A Roberto Goyeneche se le oye escupir, jadear, respirar y transpirar a través del micrófono más fiel. Porque el polaco, respiraba, escupía, bebía y transpiraba Tango.
Formado en los años 40 de la gloria argentina, en donde se forma un grande, cafetines y cabarés, y no fue el mayor hasta su vejez. Si Edmundo Rivero fue el "angelito" lunfardo, Goyeneche fue la bohemia elegante, la decadencia de un país que nunca para en su rodada.El mejor fraseo del género, la mejor interpretación que solo da quien ya ha vivido aquello.
Decía en su canción "No quiero hacer jamás alarde de mi rango, pero no sé con qué me van a hablar a mí de tango". El fue el tango más que nadie.
Ahi os dejo... con dos temas
3 comentários:
La música del tango me emociona profundamente, como si me trajera recuerdos de algo que nunca ha existido en mi experiencia personal. Quizá esa es la melancolía más extraña. Saludoscordiales.
De regreso y con una de mis debilidades, eso no está nada mal.
Esa ausencia de lo no vivido, Isabel, es lo que el Fado o el Tango nos traen. Una nostalgia de algo que sabemos que existe pero no lo que es...
Pe-jota, como dicen en Portugal, "Sempre às ordens"
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