miércoles 7 de septiembre de 2011

Parón y cuenta nueva


Como habréis intuido por el post anterior. parece que no va a haber suerte. No os van a llegar las noticias de Nueva York, Tailandia, Camboya o Birmania. 
Estoy harto. Cansado de metomentodos que opinan, harto de desasnar a gente que no quiere saber de nada de lo poco o mucho que pueda yo mostrar en este blog. Cansado de aquellos que insultan sin decir nombres, que insinúan sin afirmar de frente, que hablan sin dar el nombre o, como decía el gran Manolo Escobar, que te apuntan y no disparan.
Han sido cuatro años de mucha ilusión y bastante esfuerzo por mi parte. Compaginar la vida hospitalaria con esto no es fácil. No se va a mucha exposición, teatro... No se lee mucho al llegar a casa después de pasar horas al microscopio. 
He visto películas solo por contarlas aquí, he acabado libros solo para deciros lo que opinaba y, en mis viajes, he pensado qué contaría y qué no. El blog ha sido un motivo de alegrías para muchos amigos y familia. Para Margarida y para mí. 
Y  también me ha ganado enemigos, ladridos rabiosos, envidias silenciosas.
Cada vez me cuesta más no repetirme, trabajar en los posts. Pero, sobre todo, cada vez me cuesta más ver gente agresiva que no tolera la opinión contraria, que no entiende que se mezclen en una persona partes de ideas diferentes y que no sigan el dogma de una iglesia o partido como a ellos mismos les gusta hacel por fácil y simplón.
Minorías que insultan a mayorías pero se ofenden al oír el contrapunto, la antítesis. 
Seres que no entienden que se puede ser culto y educado y, a la vez, una bestia y un cabrón.
Personas a las que cuesta que el mundo y las personas no sean como entienden.
Hombres que no entienden que existe lo que debe siempre existir. Un hombre único, un ser independiente y libre, que escapa de atavismos y compromisos. Los compromisos me habían atado. Me veía obligado, autocensurado, cercano a ocultar mi opinión por no incurrir en la ofensa. A ser pacífico sin querer, solo por no mostrar mi violencia. Y eso me hizo vulnerable, atado y víctima de la violencia de los demás.
Así pues, aquí termina la andadura de este blog, que anda cansado como su dueño. Quien sabe si volveré aquí en un futuro, en una semana o en unos meses. Si crearé tan solo un blog privado para aquellos que sé que escuchan para ser escuchados. No sé que pasará. Sé que ahora no me apetece más estar expuesto a la idiocia y la mofa de los lerdos.
A vosotros, amigos, os dejo un tiempo aquí donde podéis repasar estos cuatro años de idioteces. Ya sabéis... en el lateral derecho está todo.
No volveré a comprometer mi pensamiento ante nadie. pues nadie merece que calle lo que pienso. Nadie.
Los compromisos. Los compromisos.
Adiós 

4 años



Cuatro años de blog observan este momento. Cuatro años de ilusiones y sonrisas, de aplausos y de silencios. Hasta aquí, probablemente, llegó mi vida de rico y lo que nos espera ahora es la pobreza del metal y recurrir a lo que llevamos dentro. Creo haberme cargado en toda mi vida y espero haber contribuído a cargar vuestros zurrones de algún que otro pensamiento, de alguna que otra inquietud por las cosas que me gustan.
Lo que me gusta es muy simple y muy complejo. El vino de cooperativa y el de chateau, el agua fresca. La sangre de los toros y la preservación de la vida animal y humana. La vagancia y el esfuerzo. La pereza y la prestancia. Me gusta comer de lujo o de bocata. Me lo pasó bien riendome de un pedo o de Buñuel. Lo mismo me hace un asado que un frito.
La vida me ha dado todo lo que ha podido. Buena comida, buena ropa, buen refugio. Buena familia, buena infancia, buenos amigos, buenos amores. 
He nadado en aguas de casi los siete mares y he estado en casi los cinco continentes. 
He cenado con gente que se decía importante y con aquellos que llamaban mis subordinados y siempre fui bien acogido.
He pasado apuros y distancia, nostalgias y saudades. Y suplí todo eso con amor desmesurado y tozudez.
No he llorado casi nunca. He reído casi todos los días.
He estado en la selva y el desierto. En la montaña y el mar. En  avión, en tren y en barco. Y cualquier día, me hago un hombre sacándome el carnet de conducir. 
He dejado muchos empleos y nunca perdí ninguno, aunque así lo hubiesen querido. He ganado muchos amigos y parrandas. 
He luchado cuerpo a cuerpo. He ganado y he perdido. He sido condecorado. Dos veces. He visto más de mil muertos por dentro. He visto al hombre vivir en el lujo absoluto y buscar comida junto a los perros y las ratas.
Jugué en el Casino de Estoril, entré en templos oscuros y solitarios, sobreviví al encuentro con dos víboras, terremotos y tifones. Todos ellos pequeñicos. He visto el atardecer de África, el sol de medianoche en Suecia y el sol naciente del Japón. He escuchado jazz en Nueva Orleans, he cenado en sitios majestuosos de París. He cumplido años, sólo, sentado en Macchu Picchu. He pisado calzadas romanas y tuve un segundo hogar en el pueblo más espectacular de España, Riglos. 
He dejado de fumar noventa veces, para siempre y he fumado nargile, vestido de blanco, en Estambul.
No me falta, en casi ningún sitio que me importa, un teléfono al que llamar si me quedo sin hotel alguna noche.
He bebido hasta el eclipse dentro de una milonga porteña y en casas de fados sórdidas, donde la absenta sustituía a la lágrima fácil y cobarde. Y he tenido siempre amigos que me han llevado, arrastrándome, hasta un catre.
No me he doblado nunca. Aunque no exista otra forma de vivir en este mundo. No sé como he llegado hasta aquí entre tanta hipocresía y doblez.
Creo que sobre todo porque sigue sin faltarme el Amor de la familia, los amigos, Margarida.
Eso es lo más importante. Eso hicieron cuatro años de este blog, donde han pasado muchas de esas cosas. Eso me va a guiar durante, espero y toco madera, muchos años de felicidad, por ser tan libre.
Eso me ha hecho a mí.

Y aunque no sea yo argentino de pasaporte, sí lo soy de corazón...

martes 6 de septiembre de 2011

On the Town


Pues se van acabando las vacaciones. No os he contado nada de los viajes de este verano. La novedad mayor es que han sido en verano que no es, como sabéis los amigos, mi época de viaje. En fin, espero ir contando alguna cosa. De momento podéis intuir, los que aún no lo sabéis, de donde acabo de llegar, con la sensación y energía de los protagonistas del video. Os aseguro que esta música estuvo en mi cabeza, aunque con la letra original.
Miles de escenarios de películas... un sueño hecho realidad y casi estropeado por la imprevisible Irene y la previsible antipatía de la TAP.
New York, New York is a helluva town!
Y he estado jugando a bit of poker way in Mandalay, también.
Por lo tanto no hay canción que resuma mejor mi estado que esta...

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